EL MIEDO CONSUME
Tras una pared escribo estas confesiones, estos sentimientos.
Tras esa pared, nadie me ve, pero yo lo puedo sentir todo.
Tras esa pared se encuentra el amor de mi vida. Efectivamente, del que hablamos anteriormente.
Es él con ella, compartiendo cosas cada vez más profundas de sus vidas. Ya no sólo se basa en una relación por obligación, ahora es más.
¿Alguna vez has sentido el dolor que provoca una estaca clavada en el pecho?
Eso es poco. Y no, no me ha clavado una estaca en el pecho, no me la ha jugado, ni me ha engañado, ni me ha hecho nada malo. Al contrario, él me ha confiado sus mayores temores, sus mayores logros, sus mayores secretos, sus confesiones más profundas.
Y entonces diréis, ¿Por qué sientes como de una estaca clavada en tu pecho se tratara?
Pues sí, tenéis razón, y yo sigo preguntándome lo mismo cada día.
Dicen que el pasado es pasado y no vuelve, pero hay personas que se llevan el fantasma de todo aquello que vivieron consigo mismo, y nunca consiguen quitárselo.
De verdad que me hubiera encantado poder escribir ahora mismo que nada me afecta de todo esto, pero no. Aquí estoy, sentada, con un nudo en todo el cuerpo y paralizada, cayéndome un mar de lágrimas sin fin.
¿Por qué cuando el amor nos cala hasta el alma, nos invade el miedo?
¿Por qué los traumas del pasado no pueden quedarse allí simplemente, sin necesidad de tener que volver a revivirse en el presente?
Ojalá pudiera saber la respuesta a todas mis dudas, pero es imposible.
Sólo el valor nos salvará. Gracias miedo, tu que tienes todo.
Comentarios
Publicar un comentario