PAVOR
En la vida muchas veces tenemos miedo, pero ninguno como el mío.
Yo lo llamaría ansiedad infundada por el miedo.
Os presento a ansiedad, mi querida compañera de viaje. Ella me enseña cada día más, pero me hace sufrir también mucho.
Y hoy creo que ansiedad y miedo han salido como nunca a bailar por mi.
Creo que nunca había sentido tantísimo miedo a perder aquello que tantísimo quieres y aprecias con toda tu vida.
¿Sabéis lo que supone pensar que alguien de repente te avisa de que le encantaría coger de la manita al que consideras el amor de tu vida y largarse con él?
Pues yo no lo sabía, hasta ahora.
Qué miedo y qué de todo. Confío en él plenamente, pero la ansiedad hace que siempre me entren dudas de si seré lo suficiente para él, lo suficiente atenta, cariñosa, detallista, amorosa, etc.
Que si sustituirme entra en sus planes de huída de emergencia y si cualquier otra puede llenar el hueco que ocupo yo.
Que si todo lo que hago es suficiente para que su corazón rebose de amor por mí y por los dos.
Y sobre todo, que si el mareo de "ahora sí, ahora no" de construir un plan de vida juntos en la misma casa le hará colapsar y cansarse de mí.
Porque hoy he podido comprobar que si no fuera el amor de mi vida y el padre de mis hijos, no habría tenido ese miedo y esa tristeza que he sufrido.
Ansiedad, una vez más, gracias por dejarme aprendizajes dentro de cada dolor, pero sé más suave, porque los pensamientos que llevamos detrás... Son duros y mataderos.
Pero aún así, gracias.
Comentarios
Publicar un comentario