HAZ LO QUE SIENTAS

 Y fue entonces, aquella tarde, cuando leí en Twitter "Haz lo que sientas, no estamos aquí para siempre".

Esa tarde, todo se empezó a remover en mi cabeza. Sabía perfectamente que no ibas a dar el paso nunca. Sabía que el miedo te removía por dentro, la añoranza te devoraba y la tristeza la guardabas en lo más profundo de tu corazón. 

Fue la noche de nuestra graduación, ¿te acuerdas? Después de haber pasado un año y medio, te vi de lejos y no dudé ni un instante en saludarte. Sí, me contaron que tenías pavor al verme, pero aún así me diste dos besos y me dijiste "qué guapa estás". Charlamos de tonterías en el momento, pero después la cosa no quedó en nada. 

Y qué pena, que la vida nos separe. Pero más pena aún que tu dejaras que la vida pudiera hacerlo por ti. 

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