MIL MARIPOSAS

Mil mariposas se retuercen bajo mi ombligo cada noche. 

Revolotean sobre mi espalda, acarician mis piernas y balancean mis brazos: es como sentirse en las nubes.

Amor le llaman algunos. Enamoramiento, otros. Yo le llamo felicidad en estado puro. 

El sentimiento de querer comerse la vida junto a esa persona y después quererlo todo con él, que no es así mejor no ser. 

La calma de sentirse en reposo. ¿Irónico, verdad? Ironía es estar con él, señoras y señores. Es sentirse como en casa; es sentirse en paz.

Es como tararear una canción y que nada te duela. Y bailarla tan lentamente que disfrutes cada paso. 

Esa compañía que quieres tener de por vida, porque beneficia tu ser y realza tus días de alegría. 

Querido/a que esté leyendo esto: nunca neguéis el amor antes de haberlo vivido, pues vale más la espera que la desesperanza de nunca encontrar un corazón sin igual. 

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