LA CURVA DE LA AMISTAD

Dolor, ira y sufrimiento. Decepción, rabia y tristeza. No creo que hayan más palabras para describir lo que siento y he sentido durante días y meses. Ella fue mi mayor compañera habida y por haber. Ella me quiso, y yo también la quise como a nada. Te sigo queriendo, compañera. 

Pero hay personas que hieren, otras personas que aún conociendo cada parte nuestro ser, nos intentan hacer daño, nos ridiculizan y nos hacen sentir inferiores. 

Yo sólo quise en ese momento alejarme de ellos, pero tú no estabas incluida, nunca lo habrías estado.

Puede ser que te dejara en una incertidumbre constante, en un sinsentido, que le dieras vueltas y vueltas sin saber por qué, y que aún así decidieras seguir hablándome aunque fuera para una mínima tontería, para poder mantener el contacto. 

Sé que estabas desorientada, no tenías rumbo fijo a dónde ir. Me extrañabas a pesar de todo, y aún así no fuimos capaces de dar el siguiente paso. Compañera de vida, te quise dar mil y una oportunidades para que hablásemos, para que pudieras entender por qué me distancié tantísimo del resto, pero por qué no quise hacerlo de ti, y acabaste dándote por aludida. 

Hoy, sólo siento rabia, siento tristeza, ansiedad y angustia cada vez que te pienso, y no son pocas las veces que esto ocurre. 

No te supero, por nada del mundo lo consigo, y es porque me sigue doliendo no tenerte en mi vida de ninguna de las formas. 

Todas las personas de mi alrededor me dicen que debo olvidarte, que si tú no quieres quedar para hablar, tocará dejarte ir, dejarte volar, porque si no vienes a mí es por algo. Y joder, yo sé que tú eras una persona que no sabía ir a la otra persona a decirle lo que sentías, pero después de todo lo que hemos pasado juntas, ¿de verdad que no has sido ni serás capaz de venir a salvar la relación? 

Aún así, yo sigo pensando que tiene que haber una forma de volver y explicarnos qué ocurrió. Decirnos el por qué de cada cosa que nos pasó, que sentimos, que nos callamos, que lloramos, etc. Yo sigo creyendo que hay alguna escapatoria para poder salvarnos. Porque me dijiste antes de irte por completo que había sido un pilar fundamental en tu vida y que siempre me querrías pasara lo que pasara. Que nunca me olvidarías y que siempre estarías para lo que me hiciera falta. 

Y todavía sigo creyendo, compañera.

A día de hoy sigo sin creérmelo. Todavía no doy crédito a vivir sin ti. Todo me recuerda a ti, cada cosa que veo, cada cosa que huelo, cada suelo que piso... Y tú en cambio ya no estás.

El sentimiento es cómo el de una hermana que pierde a su otra hermana, como el de una niña que pierde a su pez, como el de un árbol que pierde sus hojas. 

El olvido no está presente en mí, porque todavía te tengo dentro mia, cómo si todavía no te hubieras ido de aquí. 

No tengo palabras para expresar lo que siento, ni cómo me siento, pero sí que sé que te debo una disculpa de corazón y alma; lo siento, amiga. Y espero que algún día podamos volver a reencontrarnos y podamos vivir y sentir todo aquello que no supimos mantener un día. 

Comentarios